Asesinando a mis demonios

La adrenalina corre por mis venas, hace que mi vista se nuble unos segundos, la entrada es un poco grotesca, en la puerta cuelgan lo que parecen ser cráneos aunque están rotos por la mitad, escurre sangre por los bordes de las puertas, creando una grotesca imagen, al entrar el lugar era asqueroso, el suelo de madera tenia marcas de manos clavándose aferrándose y siendo arrastrados dejando un sendero de rasguños y sangre, en las paredes colgaban lo que parecían ser extremidades perforadas con una llama ardiente en su interior, al final del largo corredor se escuchaban gritos y una retorcida risa, empuñe mi arma y continúe caminando hacia el fondo, en una de las habitaciones aledañas colgaban del techo lo que parecía ser un cuerpo sin músculos, solamente con algunos órganos dentro de sí, cayendo suavemente mientras que la sangre secando sobre los pocos huesos que aún no se han roto, continúe con mi camino hasta llegar a la puerta de donde provienen los gritos, en la puerta cuelgan varios ejemplares de hachas, algunas tienen restos de piel, cabello y astillas de hueso, irrumpo en la habitación, un tipo alto y corpulento está de pie junto a una mesa, una taza algo extraña esta junto a él, me acerco y noto que es un vaso adornado con los huesos pertenecientes a una mano, en su interior estaba la sangre de alguna víctima, al final de la mesa estaba un hombre temblando con un sinfín de cuchillos pequeños clavados alrededor de su cuerpo que servían para drenar su sangre mientras que aquel psicópata se encargaba de destruir sus costillas con increíbles y certeros golpes, al mirar al psicópata se le veía una tez roja, una mirada desviada, todo en su forma era repulsivo, su corpulencia no era del todo humana, este tipo oscuro y desviado tenía mucho en común con la victima anterior, solamente pude cerrar los ojos y tirar del gatillo mientras que con una risa estridente caía, vociferando “jamás podrás deshacerte de mí, yo soy lo que te ha llevado hasta donde estas, sin mí solo serias un enorme montón de basura” Lance un trozo de papel que con una lagrima fue sellado…

Si, Hoy vine a matarte a ti, a esta bestia salvaje que alimentado de mi furia y rencor hacia todos los que me han hecho daño, se ha mantenido vivo, pero así como me sacaste de ese momento tan asqueroso de mi vida, también me hiciste caer en un agujero más grande y cruel, un agujero que consumió gran parte de mí y que hoy no puedo permitir que siga consumiéndome, debo salir adelante y aunque extrañare los gloriosos momentos en los que me hacías olvidar de todo lo que me rodeara, debo decirte adiós”

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